Querida Mtra. Máxima Orta Pérez,
Hoy celebramos no solo su jubilación, sino también el legado de pasión, dedicación y sabiduría que ha compartido con sus estudiantes y colegas a lo largo de los años. Su presencia iluminó nuestras aulas y su entusiasmo por la enseñanza inspiró a generaciones enteras.
Le agradecemos por cada consejo brindado, cada momento de apoyo y, sobre todo, por su inquebrantable compromiso con la educación. Su influencia trascenderá, y siempre llevaremos en nuestros corazones las lecciones aprendidas y los valores inculcados.
¡Le deseamos una jubilación llena de alegría, nuevas aventuras y momentos inolvidables! ¡Felicidades, Mtra. Máxima, por este nuevo capítulo en su vida!

